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Sitio de la Academia Americana de Otorrinolaringología
EL MÉDICO COMO
EDUCADOR
Respetaré a mi
maestro de la ciencia como a mis padres y compartiré mi vida con él y le
pagaré todas mis deudas. Consideraré a sus hijos como mis hermanos y les
enseñaré la ciencia, si ellos desean aprenderla, sin pago ni contrato.
Facilitaré preceptos, lecturas y todas las otras enseñanzas a mis hijos, a
los hijos de mi maestro y a todos aquellos alumnos que debidamente hacen
este juramento y a ningún otro.
Con estas palabras, el juramento
hípocrático declara que la enseñanza es una obligación esencial de la
profesión médica, Por miles de años, la educación fue el deber primario de
los médicos porque era , casi su única modalidad terapéutica. Los
practicantes de los pasados 200 siglos no tenían los beneficios de la
anestesia, antibióticos, radiografías, test de laboratorio ni una hueste de
otros descubrimientos que actualmente iluminan la medicina, El diagnóstico'
y el pronóstico eran las habilidades supremas, El objetivo del clínico era
nombrar la enfermedad del paciente y predecir su curso natural. Aún los
tratamientos disponibles -dieta, reposo, ejercicio y medicina con hierbas- dependían fundamentalmente de la comprensión del paciente y el cumplimiento
de éste.
El progreso de la farmacología,
radiología, anatomía patológica, y cirugía aumentaron progresivamente la
habilidad no sólo para predecir, sino también para modificar la historia
natural de la enfermedad, La comunicación es obviamente importante en el
tratamiento de infecciones o traumatismos; pero es difícil argumentar que
las explicaciones sobre las patogénesis son más importantes que los
antibióticos al tratar una neumonía.
Aun durante la mayor parte de nuestro
siglo, esas dos orientaciones antitéticas - enseñar y hacer - estaban en
una especie de balance precario, hasta que el tiempo como , factor crítico
inclinó la balanza a favor de la acción, Cuando sólo tienen 15 ó 20 minutos
(o mucho menos) para dedicar al paciente parece
difícil justificar dedicárselos a hablar cuando una prescripción o un test
diagnóstico o un procedimiento quirúrgico puede posiblemente curar o al
menos aliviar los síntomas.
Muchos comentadores han llamado la
atención señalando que la medicina está perdiendo su toque humano, y la tan
discutida declinación del prestigio de la profesión médica puede en gran
parte ser atribuida a la sensación de que los médicos no tienen ya interés o
habilidad para enseñarles a sus pacientes acerca de su salud y su vida.
Esta sensación de que los médicos
no se interesan por aclarar las preocupaciones de sus pacientes ha
contribuido a la popularidad de la medicina alternativa, especialmente entre
la clase media educada en países del primer mundo.
Desde los tiempos de Hipócrates, la
medicina ha reclamado un doble linaje, siendo tanto una ciencia como un
arte. Pero una cascada de maravillosos descubrimientos científicos durante
las últimas décadas ha llevado a la mayoría de los médicos a identificarse
más con el aspecto científico que con el humanístico de su herencia.
Sin embargo, hay muchos indicios
contemporáneos en la política, en la economía, en la sociedad, y en la medicina misma que. sugieren que
es tiempo de rescatar los ideales históricos.
La enseñanza no es siempre la más
impresionante y gratificante de las actividades del médico, y ciertamente no
es la mejor remunerada. Está sin duda, sumergida detrás de la tecnología,
presionada por el escaso tiempo disponible, las restricciones económicas, el
crecimiento exponencial de la información y por si fuera poco, el
gerenciamiento de la salud con sus propios intereses y exigencias.
Sin embargo, también para la Ética
moderna, "la educación y el consejo a los pacientes con relación a su
condición y pronóstico", es uno de los objetivos fundamentales en todos los
campos de la medicina.
Cada médico es, en esencia, un
maestro. La misma palabra doctor proviene del latín docere que significa:
enseñar.
Por otra parte, los pacientes quieren
y tienen derecho a tomar sus propias decisiones y para ello necesitan estar
bien informados.
Finalmente, la educación contribuye a
mantener la salud y prevenir la enfermedad. Por lo tanto, también es
fundamental para reducir los crecientes costos actuales .